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  • El corredor eterno

    Hace unos días encontré a un colega de los que andábamos en entrenos y competiciones hace años, sobre todo maratones y medias que utilizábamos mas que nada como preparación base para la grande y que corríamos con frecuencia, hablando sobre temas pasados, entrenos, carreras y otros menesteres, en un momento de sinceridad de este y así por lo bajo con un cierto halo de secretismo, dice, de todas las carreras a las que fui en ninguna disfruté y es mas en los entrenos tampoco, le entiendo porque casualmente me pasaba lo mismo y era sobre todo porque llevábamos al rival pegados a nosotros mismos en forma de compañero de club y otras veces las marcas a batir grabadas en gordo en nuestras cabezas, "marquítis" y compromisos contigo mismo que te llevan muy lejos de lo que es disfrutar del deporte. 


     Viene a colación porque ahora que no puedo comprometerme con marcas y ritmos es cuando sinceramente estoy encontrando el placer del deporte, correr de forma que tu sientes benéfica creo debe ser la finalidad del deporte, sentirte bien y alejar todos esos compromisos competitivos de nuestra mente, para los que corremos por el mero placer de correr, con sentirnos bien está mas que compensado, lo que debemos buscar es durar en el tiempo involucrados en el deporte, manteniendo una aptitud positiva duradera, disfrutar de la química de las endorfinas y tratar de ser un corredor eterno.Vale.

  • De Ruidera a la Batana

    Es temprano y siento que hace frío, me asomo al patio, está todo gris y cae una fina lluvia que no va a evitar que salga a correr por las lagunas, me preparo con sigilo, no quiero que mi manager me pregunte por el tiempo que hace, ya que de saber que llueve evitaría mi salida, me siento como si hiciera algo ilícito, aunque se que todo es por el exceso de cuidados que últimamente me otorga.

    Una vez en la calle la temperatura es ideal para correr, el agua que cae es como un premio de bienestar que la naturaleza se digna regalarte, no es nada molesta, a veces ni cae pero el efecto y la sensación son óptimos, como el camino debe tener barro decido ir por la carretera que sube desde Ruidera y bordea las lagunas, la sensación térmica, la carretera mojada, el olor peculiar de plantas y tierra mojada, junto con los nubarrones grises le dan al entreno una peculiaridad de originalidad dificilmente alcanzable.

    Al ritmo que llevo me siento muy bien y solo me encuentro ánades y algunas garzas, subo hasta los pinos de la cabecera de la Batana donde me recreo en sus torrentes y corro entre sus pinos, me vuelvo raudo a Ruidera para afrontar los hermosos calificativos que mi manager seguro me proporcionará. Vale.

  • Ergometria

    Veintidós de enero, desde el fatídico diez de diciembre no corro, hoy busco justo el sitio donde se interrumpió mi entreno, donde mi corazón murió un poco, he pasado varias veces por el sitio sin sentir nada especial, sin embargo hoy si que lo siento de forma singular, continuo de nuevo el entreno que no había concluido, sigo con la vida sin excepciones desde justo el sitio en que la interrumpí, desde aquí, todo ese manojo de sensaciones me las quiero guardar para mí.

    Ayer tenia que hacer una prueba de esfuerzo, ergometria, para poder determinar si mi corazón permitía seguir entrenando con normalidad o al menos continuar con la cotidianidad de la vida, lo que refleja la maquina sobre mi condición física es que todos los parámetros son de normalidad y el cardiólogo dice que siga con el correr aunque tenga las precauciones lógicas para con mi corazón, que no llegue a la extenuación, pero que corra, que corra, que ganas tenia de oír la palabra. Vale.
  • Carrera contra el infarto

    Hoy he tenido la complacencia de los primeros diez días de mi nueva vida, el pasado día diez como casi todos los de mi vida madrugo, el día está fresco tirando a frió, se adivina buena helada, ando solo por la casa, solo viene a verme y a desayunar conmigo Duna, que me mira con insistencia pidiéndome generosidad convertida en fruta, todo es rutinario, preparo mis útiles de correr con meticulosa parsimonia, de esta forma como que disfruto mas del entreno, me siento muy bien,

    Espero un rato para que mi GPS coja satélites y empiezo a correr despacio para que mi organismo procese bien el esfuerzo, voy dándole a la cabeza eligiendo donde dirigirme ya que tengo varias opciones y ando dudando, cuando mas ensimismado corría con estas dudas, sentí en mi pecho el golpe mas terrible que he sentido en mi vida, sentí tal dolor que me paralizó, traté de caminar buscando un apoyo para no irme al suelo, enseguida supe que estaba sufriendo un infarto, busqué la forma mas directa de llegar a casa, trate de tranquilizarme y ser consciente de que no podía dejar derrotarme por el dolor. mi obsesión era no caer al suelo, sabia que de caer, en un rato seria un cadáver tirado en el suelo, con un esfuerzo que no se de donde pudo surgir consigo llegar a casa llamo a urgencias y a una ambulancia y a continuación alarmo a la familia para que me socorran.

    A pesar de todo he tenido suerte, mucha suerte, en unos minutos estoy en una ambulancia medicalizada y en manos de los mejores profesionales que me podrían tocar, dirige aquello una doctora todo decisión y sabiduría, cuando llegamos al hospital ya se había hecho conmigo y le habíamos ganado al infarto, esta vez reconozco que con mucha ayuda de no ser por ella-ellos esta carrera no la acabo. QUE GRANDES SOIS.Vale.

  • Dolores no solo es un nombre de mujer

    Amanece un día brillante, hermoso, salgo a correr temprano el sol se despereza entre nubes que convierte en tonos anaranjados y le da a la mañana un matiz idílico, los arboles se van desposeyendo de sus coloridas hojas dejando los senderos como verdaderas alfombras. la sensación es única.


     Después de dos meses en dique seco, con una pierna similar a la de un filibustero y tras días de vientos e intensas lluvias no es muy difícil alcanzar estos sentimientos al hacerte de nuevo al entreno en un día como hoy. 


     Mira que había seguido todas las premisas tendentes a evitar lesiones inoportunas, entrenos suaves con sus descansos metódicos, estiramientos cuidados de todo tipo, llegué incluso a estar mosqueado porque me encontraba a gente de mi entorno y edad a los cuales no les faltaba nunca alguna dolencia y yo tenia que decir, no sin sentir cierto rubor, que nunca me pasaba nada ni me lesionaba, pues toma dolores de aductores, lumbares y músculos cercanos o asociados, una maravilla, dos meses saboreando dolores y lo que es peor los síndromes psicológicos de la cabeza. 


     He corrido muy suave, con miedo a sentir algún dolorcillo, me he embadurnado de unguentos y vamos a ir poco a poco cogiendo tono. Vale.




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