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  • Ergometria

    Veintidós de enero, desde el fatídico diez de diciembre no corro, hoy busco justo el sitio donde se interrumpió mi entreno, donde mi corazón murió un poco, he pasado varias veces por el sitio sin sentir nada especial, sin embargo hoy si que lo siento de forma singular, continuo de nuevo el entreno que no había concluido, sigo con la vida sin excepciones desde justo el sitio en que la interrumpí, desde aquí, todo ese manojo de sensaciones me las quiero guardar para mí.

    Ayer tenia que hacer una prueba de esfuerzo, ergometria, para poder determinar si mi corazón permitía seguir entrenando con normalidad o al menos continuar con la cotidianidad de la vida, lo que refleja la maquina sobre mi condición física es que todos los parámetros son de normalidad y el cardiólogo dice que siga con el correr aunque tenga las precauciones lógicas para con mi corazón, que no llegue a la extenuación, pero que corra, que corra, que ganas tenia de oír la palabra. Vale.
  • Carrera contra el infarto

    Hoy he tenido la complacencia de los primeros diez días de mi nueva vida, el pasado día diez como casi todos los de mi vida madrugo, el día está fresco tirando a frió, se adivina buena helada, ando solo por la casa, solo viene a verme y a desayunar conmigo Duna, que me mira con insistencia pidiéndome generosidad convertida en fruta, todo es rutinario, preparo mis útiles de correr con meticulosa parsimonia, de esta forma como que disfruto mas del entreno, me siento muy bien,

    Espero un rato para que mi GPS coja satélites y empiezo a correr despacio para que mi organismo procese bien el esfuerzo, voy dándole a la cabeza eligiendo donde dirigirme ya que tengo varias opciones y ando dudando, cuando mas ensimismado corría con estas dudas, sentí en mi pecho el golpe mas terrible que he sentido en mi vida, sentí tal dolor que me paralizó, traté de caminar buscando un apoyo para no irme al suelo, enseguida supe que estaba sufriendo un infarto, busqué la forma mas directa de llegar a casa, trate de tranquilizarme y ser consciente de que no podía dejar derrotarme por el dolor. mi obsesión era no caer al suelo, sabia que de caer, en un rato seria un cadáver tirado en el suelo, con un esfuerzo que no se de donde pudo surgir consigo llegar a casa llamo a urgencias y a una ambulancia y a continuación alarmo a la familia para que me socorran.

    A pesar de todo he tenido suerte, mucha suerte, en unos minutos estoy en una ambulancia medicalizada y en manos de los mejores profesionales que me podrían tocar, dirige aquello una doctora todo decisión y sabiduría, cuando llegamos al hospital ya se había hecho conmigo y le habíamos ganado al infarto, esta vez reconozco que con mucha ayuda de no ser por ella-ellos esta carrera no la acabo. QUE GRANDES SOIS.Vale.

  • Dolores no solo es un nombre de mujer

    Amanece un día brillante, hermoso, salgo a correr temprano el sol se despereza entre nubes que convierte en tonos anaranjados y le da a la mañana un matiz idílico, los arboles se van desposeyendo de sus coloridas hojas dejando los senderos como verdaderas alfombras. la sensación es única.


     Después de dos meses en dique seco, con una pierna similar a la de un filibustero y tras días de vientos e intensas lluvias no es muy difícil alcanzar estos sentimientos al hacerte de nuevo al entreno en un día como hoy. 


     Mira que había seguido todas las premisas tendentes a evitar lesiones inoportunas, entrenos suaves con sus descansos metódicos, estiramientos cuidados de todo tipo, llegué incluso a estar mosqueado porque me encontraba a gente de mi entorno y edad a los cuales no les faltaba nunca alguna dolencia y yo tenia que decir, no sin sentir cierto rubor, que nunca me pasaba nada ni me lesionaba, pues toma dolores de aductores, lumbares y músculos cercanos o asociados, una maravilla, dos meses saboreando dolores y lo que es peor los síndromes psicológicos de la cabeza. 


     He corrido muy suave, con miedo a sentir algún dolorcillo, me he embadurnado de unguentos y vamos a ir poco a poco cogiendo tono. Vale.




  • Lluvia de otoño

    Un agradable sonido me saca esta mañana no solo de mi sueño, también eleva subitamente mi instinto placentero, el sonido es tremendamente agradable, es lluvia, llueve de forma insistente, presiento que de continuar asi no me va a permitir salir.

    Pasado un tiempo, la lluvia mengua considerablemente y empiezo la preparación para salir inmediatamente, espero un poco de barro en los caminos, mas sorprendentemente los caminos no solo no albergan barro si no que se han convertido en senderos que te llevan con suavidad sobre su regazo, correr en ese estado es indescriptible.

    Mi hijo decide acompañarme, es raro verle entrenar conmigo y no es que se deba a no querer relación conmigo, sino que mis ritmos posiblemente no sean los mas adecuados para su progreso atlético.

    De esta forma y a mi ritmo, disfrutar sí que disfruta que es lo realmente importante y yo a la vez me exijo un poquito más. Cada vez corro mas despacico, para mi sigue siendo importante seguir corriendo. Vale.

  • Veranotoño

    Esta mañana hacia una temperatura idolatrable, se ha ido el verano y ha llegado estrepitosamente el otoño, han caído unas lluvias casi veneradas de tan esperadas.

    En Ruidera he despedido el verano y ahora transito por espacios ni tan agradecidos ni tan bellos, caminos que se encierran entre rastrojos secos y polvorientos.

    Esta lluvia dulcifica el entorno y hace mucho mas agradecido el entreno.

    A pesar de todo he salido del verano un tanto maltrecho, mis músculos no se si por viejos o castigados me han puesto a prueba, a pesar de tratarlos con gran deferencia y exagerado mimo, no se han apiadado de mi. Vale.


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