Bueno, después de unos días de recorrido por el Mediterráneo la vuelta a casa siempre suele ser deseada para recuperarnos del descanso y porque siempre añora uno el regreso para comprobar que tus hijos han sido capaces de continuar viviendo sin el cariño y protección paternal, llegas a casa y lo que te encuentras son las secuelas que han quedado de las fiestas que tus hijos se han pegado en tu ausencia, coño, los que verdaderamente se lo montan son ellos en cuanto tu desapareces, tu te preocupas por dejar los víveres necesarios para que subsistan en tu ausencia y ellos van preparando y planificando la ocupación de tu casa y encima son capaces de negarlo con impunidad, angelitos, cada día quiero mas a esos hijos de ….su madre.
Que bien me ha ido el llamado “aquarunning” en playas totalmente solitarias a primera hora de la mañana, que gozada y que duro es ese tipo de entreno, haces unas piernas bestiales, además recomendable para todo tipo de individuos y edades, el ritmo lo pones a tu antojo.
Recorriendo las costas mediterráneas puedes apreciar como tanta belleza está salpicada de verdaderas aberraciones urbanísticas, casitas casi metidas en el agua, urbanizaciones asomándose a los acantilados, hoteles que quitan espacio al entorno del mar, he estado en uno de estos hoteles y verdaderamente da pena ver como una construcción privada está en una bahía con dos playas tendidas a sus pies para uso y disfrute casi privado de las mismas y estropeando el espacio natural, aunque creo que este está en el plan de derribo según la Ley de Costas, en el entorno cercano ya se han derribado al menos tres construcciones que ocupaban un espacio increíble y que ha pasado a ser de dominio publico, que cunda el ejemplo. Vale.


















