Empezamos a ser asiduos al menos en la bajada al club, esta mañana quedé con Pedro y Ángel para bajar juntos, ellos se van al entreno y yo con una envidia severa, me quedo dándole a las maquinas y haciendo ejercicios que recuperen mi pie.
La liebre zamorana hace de mi limitación todas las mofas que se le ocurren al cabronazo, cuando llega se interesa por el estado del abuelo, si me he tomado la pastilla, si recuerdo quien es, me pregunta con asiduidad…… ¿ya no corres mas, no?, menos mal que a mi sus peroratas me hacen reír, cuando han terminado el entreno ha venido diciendo…..como está el campo, que maravilla, como se respira, como huele, esas florerillas con esos colores…yo le muestro mi pie y le digo cuando este se recupere tiembla que ya veremos donde se queda tu trote gorrinero, no te va a dar tiempo de mirar las florecillas.
Saliendo del estadio, junto a la puerta de salida crece un rosal que trepa por la pared, solo le quedan estas dos rosas que se resisten a marchitarse y caer al suelo, no me he podido resistir y las he querido perpetuar con mi cámara, creo se lo merecen. Vale.


