Estaba pletórico de forma, había quedado con un muchachote para hacer una ruta en bici, como por la mañana no podía salir, quedamos a las cuatro y media, advirtiéndole que solo quería rodar durante unas dos horas, ya que había quedado con Fernando para salir a correr sobre las seis y media o las siete de la tarde.
Bien esto prometía, llegué al sitio de quedada cinco minutillos antes de la hora, me entretengo mirando el trasiego de tráfico y gozando de los rayos solares que mas que otoñales calientan como veraniegos, mientras estoy ensimismado sobre la barra de la bicicleta, busco el apoyo del sillín donde descanso mi glúteo, pero en el propio pico, cuando llega el muchacho, partimos y empiezo a sentir como un tirón desde el glúteo a los isquiotibiales, de momento se me ha venido a la perola la imagen de espera, mi glúteo apoyándose en el pico del sillín, joder…….me ha traído el recuerdo del dolor de hace unos días y que estuve en una situación similar, seré imbécil, acabo de descubrir cómo me vienen estos dolores, si durante tiempo presionas el musculo con un objeto puntiagudo, el musculo se resiente al faltarle oxigenación o riego sanguíneo en la zona, si inmediatamente lo sometes a un trabajo sin que este se recupere totalmente, pues se presentan estos dolores al agruparse precipitadamente, es como si las fibrillas musculares se montaran unas encima de otras de forma descoordinada y duele hasta que estas no vuelven a recuperar su tamaño y situación, es mi teoría, porque rotura no se produce.
Después de mi ilustre teoría decir que he conseguido terminar la ruta de cuarenta y cinco kilómetros, aunque no he disfrutado mucho con el reconcome que llevaba en el culo o glúteo, lo de Fernando lo he tenido que dejar para otro día y mi glúteo en manos de mi manager que tampoco se esmera mucho y se cansa pronto de amasar mi musculo.
El martes fui a ver al doctor Noriega para ver cómo va el tuneo de mi pie, todo dentro de la normalidad y me anima a seguir corriendo a pesar de los dolores, de momento me recomienda mis zapas pronadoras, me da una explicación profesional de mis dolores y un recuerdo a mis cincuenta y tantos, a veces se pone gracioso. Vale.


fuenalvaro

La teoria es perfecta. Ahora bien, que sea o no correcta, vamos a dejarlo. Imagino que ya no te apoyas en el sillín de ese modo. De todo se aprende en esta vida...y el doctor Noriega un hacha me imagino...Sigue disfrutando con tus carreras, que empieza a hacer frío y todo cambia...
Besos.