Ayer sábado madrugué con la intención de salir con la bici y tratar de encontrar la ruta que me lleve a Chinchón, antes de salir recuerdo que deje la bici con su pinchazo, la inflé poco antes de llegar al final de mi recorrido, pero la tengo que reparar, bajo para llevar a efecto el cambio de cámara y me sorprendo agradablemente al observar que esta inflada con la misma presión con la que la dejé, tengo que pedir disculpas por la efectividad de las cámaras con liquido anti pinchazos y que antes había criticado con vehemencia.
Durante la semana había salido a correr varias veces con Fernando y le quería dar un respiro a mi pie, algunos de los días que hemos salido se nos hizo la noche con el consiguiente peligro de correr sin ver bien donde pones los pies, aunque lo importante es que salimos y terminamos sin incidentes y satisfechos de los entrenos, también he de decir que no han sido exigentes, el compañero de entreno ha sido paciente con mis limitaciones.
Antes de salir para la ruta prevista he visto las previsiones meteorológicas y dan como bueno y soleado, sin embargo veo que esta nublado y con ánimos de llover por el ambiente que se respira, no quiero pensarlo y salgo con la esperanza de que los caminos estén transitables, ha estado lloviendo hasta hace pocas horas pero el camino no tiene el barro que yo pensaba, charcos si, pero bueno, mientras no me caiga en uno de ellos todo irá bien.
Hay rodales de barrizal pero los sorteo con cierta pericia o suerte, llego hasta la zona en que un día me había despistado, está vez me lo había repasado bien en los mapas de google y además me dejé llevar por la intuición y los caminos mas rodados, algún despiste si que tuve y algún kilometrejo de mas si que hice, aunque a eso vamos y tampoco me pesan, se que voy en buen camino por la orientación y porque cada vez se va empinando mas y se que para llegar a Chinchón siempre hay que subir, las cuestas a medida que te acercas al pueblo se van adornando con olivares y alguna que otra viña, encima ya no me cabe mas barro y algunas gotas de lluvia he tenido hace unos kilómetros, pero veo las primeras casas y me siento satisfecho, a la entrada encuentro una higuera ya deshigada y bajo sus hojas me regalo con unos dulces y un poco de agua.
La vuelta fue bastante más rápida y fácil y la atmósfera empieza a darles la razón a los meteorólogos, grandes claros entre las nubes empiezan a adueñarse del ambiente y casi me sobra lo que subiendo me abrigaba, setenta kilómetros he necesitado para ir y volver, esta mañana un dolor de abductor derecho me ha dejado sin el entreno dominical, nunca falta nada, creo que estoy un poquejo cascado. Vale.

